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Antonio era extremeño, nacido en Valle de la Serena. Hombre corpulento de sonrisa fácil solía vérsele a menudo por allí, y más últimamente, animado por sus recuerdos que con el paso del tiempo se fueron volviendo irresistibles, la nostalgia se hace más fuerte con los sentimentales, nostalgia de esa infancia que fluye placenteramente por la vida como el curso de las aguas de los ríos, libres de obstáculos. Esos, los sentimentales, los que reaccionan enseguida ante los primeras barreras y dificultades de su plácido devenir por el paisaje exuberante de la niñez, rechazándolas a manotazos, son lo que sufren quizás más tempranamente y con mayor intensidad.
Soy Aurelia Gómez, y naci, en el Valle el 17 de abril de 1969, en el año 1974, mi familia al completo, se traslado a la villa armera de Eibar, mi padre era Agustin Gómez, de la calle del Barreal, pero desde pequeño, lo criaron, sus tías maternas, que vivían en la casa de enfrente de la farmacia, y que da de esquina, mi madre es Josefa García, de la calle Malavé, hija de Carlos de merengue.
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